viernes, 13 de septiembre de 2013

No todo son palabras


No todo son palabras. El contorno del aire también puede ser, a veces, cierto. El resto, se va con el viento. Deja de existir. Eso sí, “siempre nos quedará Granada”, que es una ciudad mucho más romántica que París, y además, es mi ciudad. Siempre nos quedarán las nubes, con sus formas de barcos imposibles y su lluvia contenida; y los parques mojados, y las rosas. 
Siempre nos quedará el cielo estrellado, y la luna llena enredada entre la parra y la ventana de la casa de mis abuelos.  
Nada es en la vida tan cierto como las raíces. Y es ahí, precisamente, donde llevo las cosas importantes de la vida, y donde te llevo a tí: En la raíz del alma, en la plazoleta herida de sol en la tarde, o tras la fiesta, al despuntar el alba, entre los farolillos de papel de colores y las últimas luces, en el lucero del alba que anunciaba la ronda, en el pasodoble, que por más que te empeñaste, jamás aprendí a bailar.


Dicen que el dolor a veces tiene algo de cansancio, que te aleja de las cosas y desdibuja la realidad. Cuando pienso en todo lo que se ha ido: Las tardes de verano de mi infancia en el pilar, con sus eternos caños de agua bajando de las montañas, hoy secos; en las mañanas claras de sol jugando en el barranco lleno de sueños, de agua, de jabón hecho a mano y  sábanas secándose entre los juncos;  en las manos grandes y fuertes de mi abuela, en su olor a albahaca…me doy cuenta de que no todo está perdido. Lo guarda el recuerdo. Porque los momentos felices no se olvidan, sino al contrario: son los que te dan la fuerza necesaria para transitar por las épocas difíciles de la vida.

He cerrado puertas, he abierto alguna ventana, he viajado, he echado raíces en países lejanos y en ciudades que no me pertenecían. 

Tal vez no he vivido la vida que vine a vivir. Lo que sí es cierto es que cuando un nuevo dolor alumbra mi mundo, cuando la sensación de frío me atrapa y siento que mi vida ha naufragado…  otra vez; pienso en los momentos felices de mi infancia y por encima de todos los momentos que soy capaz de recordar,  las imágenes de La Rambla se superponen a todo lo demás: Cuando alguien llegaba de noche hasta mi cama y me cubría con una colcha de hilo y me daba un beso, o me dejaban rebañar el cazo del flán, o nos bebíamos a escondidas la leche condensada directamente de la lata, o leía libros de aventuras a la hora de la siesta en aquel colchón de lana de la Sala en el que te hundías como si el mundo no pudiera alcanzarte, en la casa silenciosa y recién encalada.. aquella paz me traspasa, todo era seguro, no había prisa; o esa sensación de tranquilidad al ir quedándome dormida con sus voces de fondo en la cocina y el ruido del fogón de gas, o aquellas noches eternas, espiando a las estrellas hasta el alba, tumbados en la puerta de la Iglesia….o las horas pasadas en el barranco atravesado por un riachuelo entre álamos, devorando la adolescencia a sorbos entre música y fiestas, cuando vivir era nuestro único oficio y la vida se nos presentaba como una promesa vibrante…

Son recuerdos muy claros, de auténtica felicidad. 

En los recuerdos a veces idealizamos las cosas, sin embargo, tengo la sensación de que todas esas cosas siguen presentes aquí, ahora y forman parte de mí. Siento que los que se han ido y formaron parte de todo aquello, también están aquí ahora con migo, son parte de mi historia. Sobre todo a ti, te siento con migo, a veces borroso, siempre necesario, imprescindible. Como si todo flotara en un sueño de agua y estuvieras aquí, vivo en mi alma. 

Hay momentos en los que pienso: “No voy a conseguirlo. Tal vez no lo consiga nunca; tal vez no volveré  a sonreír jamás, porque dime, ¿Se tarda tanto en aprender a sonreír mientras sorteamos el dolor?...pero es entonces, en mis sueños, que me miras silencioso mientras yo corro por entre la tierra húmeda.
 Me doy cuenta de que en mi sueño tengo nuevamente 6 años y el abuelo me lleva de la mano y volvemos de un huerto, creo, o de coger alfalfa para los conejos o de ordeñar aquella cabra topeadora que tenía en el corral junto al Peñón. Tu vienes con nosotros y entonces ya no se si es un recuerdo que ha emergido en un sueño, como tantas veces sucede. 
Me veo cogiendo juncos con los pies dentro del agua del riachuelo del barranco, hay hierba y álamos profundos que al mecerse al viento susurran canciones indescriptibles, y el aire es fragante y cálido y el tiempo se detiene, y un sol color granate o púrpura, no estoy segura, se hunde en el agua.  Huele a menta…

Y quiero quedarme en ese lugar…no quiero dejarte, noquiero volver a mi vida "real"...pero lentamente, sin despertar aún de mi sueño,  comprendo que la sonrisa y la alegría son como las mareas: suben y bajan y a cada instante de la vida inundan en mayor o  menor medida nuestro corazón hasta el límite necesario en ese momento.

Comprendo que la alegría simplemente llega y que si evocas momentos felices de tu vida, llega antes.


Al despertar, solo un pensamiento me inunda…

Y es que………..“Os llevo siempre en mi”




lunes, 26 de agosto de 2013

Suerte

Hablas de la suerte, como quien habla de algo que se encuentra por ahí, al volver, en una esquina, mirándote paciente...esperándote.
Pero esta noche me crece una luna en el envés del alma y siento un deseo inconfesable de gritar o de ..que  yo, de vivir, de sentirte aquí a mi lado como un agua acariciando mi labio...
Me alejé con las mareas, me fui con la luna y ahora, ni siquiera si quiero volver a mi ciudad. Volver a qué? A quién?...Suerte...
No me hables de la suerte. Yo ya la he perdido.
Suerte sería compartir el mundo mientras el cielo nos cubre lentamente de eternidad y la primera luz del crepúsculo nos encuentra enlazados entre las olas...
Suerte sería encontrarte en las mareas, en las lentas travesías marinas, en la luz azul de la luna sobre el oleaje inquieto, o en la lluvia de estrellas que cayó en Agosto en Granada, mientras el cielo se deshacía en instantes infinitos...
Suerte sería amarte entero, amarte claro, amarte dulce, amarte lento...
Suerte encontrarnos en ese lugar del tiempo sin tiempo y ser eternos en un verso, 
Suerte escribir juntos ese final único, prohibido, y hacer de ese final un principio...
Suerte sería que tus sueños te llevaran esta noche a esos lugares prohibidos que inventamos a través de las palabras...
Suerte sería saber que a pesar de que este no es ni remotamente mi mejor poema, llegue hasta ti, como un universo azul contenido 
y que al leerlo, sepas que todo es Azul,
derramándose, lento, en tu alma, como las mareas, las olas lentas y la luz de las estrellas...

En Escocia, una noche triste...



lunes, 29 de julio de 2013

Sueño breve



Hoy necesito algo 
Que me conecte con la tierra,

Que me ancle a la vida.


Algo que me devuelva 
La fragancia de las rosas...


Hoy necesito decirte

Que  hay lírios en los labios de la noche

Atravesada como un río en mi alma…


Que he puesto mi corazón en el volcán

Y que ahí permanezco…


Que el otoño dorado 
De tus ojos infinitos

Golpea incesante mi playa,

Y que yo, como las mareas, 
Me alejo con la luna

Mientras sueño con tu cuerpo 
y sus quimeras…


ps. Azul 

sábado, 27 de julio de 2013

Hueles a jazmín



Hueles a jazmín, a verano, a sal, a mar abriéndose lentamente entre la piel, a viento en las velas, a sol enredado en tu vestido blanco, a sudor, a azahar, a vainilla, a miel, a ternura dorada, a luz, a dulzura de olas mecidas por la brisa marina...


Llegas, sigilosa, hasta él, hasta su abrazo eterno. Te hundes en sus ojos, con ese gesto tan tuyo, altivo y dulce a la vez, y os contempláis, como quienes miran por primera vez el mundo…


Te hundes en sus brazos, en su pecho, en su corazón. Estás rota, cansada de arrastrar tu armadura por el mundo…


Has llegado hasta él, la fuente de la que bebes y bebes y bebes, y te inundas de vida…de agua...agua y más agua resbalando por tu alma cansada, confundidos, enredados….y  como un río te van  inundando sus labios…cierras los ojos y al abrirlos, ya no estás allí. Todo a tu alrededor ha desaparecido. Tal vez estés muerta  o te has dormido de nuevo  ¿Qué diferencia hay?  Estás sola, tendida en el sofá de tu casa. Repasando lentamente cada segundo vivido, cada palabra, cada roce, cada milímetro de piel acariciada. Te abrazas, te acaricias, lentamente te vas quitando la ropa, desnuda te contemplas y no te reconoces y haces un esfuerzo por llorar, pero ya no hay lágrimas. Esta vez no. 


Lentamente ordenas los trozos de cordura que te quedan y emprendes nuevamente el viaje.

Porque sabes que tu destino es girar y girar en el mar eterno de la muerte. Sabes que poco a poco volverás a colocarte la armadura, y cuando cese la música, te habrás ido. Dirás nuevamente adiós a todo lo amado. La vida y sus caminos empezarán de nuevo, beberás otros vinos, cruzarás otros bosques, navegarás otros mares, surcarás otros lagos, contemplarás otras tierras, otros amaneceres rompiendo en la soledad perpetua de tu alma de luz...
Sin embargo, esta vez sabrás que el viaje no ha sido en balde, porque esta vez has conocido tu verdad:

Que el que ama
Verdaderamente,

Solo ama,

No espera

Y agradece al amado 
Todo lo recibido...





jueves, 11 de julio de 2013

Como una flor que derramara su perfume al mundo...



Mi alma se abre a tí
Como una flor que derramara su perfume al mundo.
Mi alma penetra en tí
 Como la luz de la luna se derrama, blanca 
Sobre las olas...
Mi alma nocturna, de mar y sal 
Se enreda en tí
Y rueda y gira, y tropieza
Y se queda enganchada a tí,
Como una estrella fugaz desprendida de sí misma,
Sin un cuerpo al que regresar
Sin hayar un lugar donde descansar...
Mi alma se queda enredada en tí,
Y se olvida de que en lo más profundo de su ser,
Todo, tú, yo, el mundo, no es más que una ilusion…




Barcelona, 11 de Julio de 2013


jueves, 20 de junio de 2013

El jardín de Roland



Entro en tu  jardín, Roland, y como siempre en los sueños, todo parece irreal, o más bello. Percibo cómo empujo la verja de hierro para entrar, cómo camino descalza por una alfombra de musgo suave, terso. 
El aire es fragante, una luz intensamente azul lo inunda todo y  hay calma…
Empiezo a percibir objetos, colores…el verde de los setos, las formas de las flores, como si hubiera entrado en un trocito de cuadro con textura de brochazos en relieve, en distintas direcciones”... como si un alma traviesa se hubiese entretenido en pintar un lienzo en blanco y el resultado hubiera sido una composición abierta con un fondo de suaves colores difuminados en tonos azulados, verdeoscuro y anaranjados”.
Suavemente, de la nada, aparecen mariposas que aletean entre mis dedos. Las observo. ¡Son tan frágiles, tan delicadas, y tan fuertes a la vez!... Tan perecederas y transformadoras…
¡Cómo puede haber, como en la vida, tanta belleza en algo tan efímero!
Son un soplo de viento de alas inmensas en comparación al tamaño de su cuerpo... exactamente igual que la esencia divina que hay en tí, Roland.
Sigo caminando por el sendero, buscándote, y cuando te encuentro, estás sentado en un banco de madera junto al estanque de los lotos, sereno, tranquilo, leyendo. Alzas la cabeza y al verme, sonríes. Sostienes un libro  de sueños entre las manos.  La tarde se tiñe de violetas y yo me acerco a tí lentamente. Me siento a tu lado y miro a mi alrededor.
Hay jazmines blancos y bungabillas por todas partes, enredadas entre las columnas de mármol que nos rodean, flotando entre los setos, en la hierba. Todo el jardín parece estar cubierto de flores blancas y rosadas. Te miro, te observo, y me conmueve la luz que irradia tu sonrisa.
El aroma a jazmín se hace tan penetrante que ya no sé si lo desprenden las flores o lo emana tu alma. Sé que me inunda y me transporta. Permanecemos así largo rato, en silencio, contemplándonos, y ES en ese instante, al asomarte tú al ESPEJO de mi alma, cuando Yo te veo tal y como eres realmente:
Hermoso, intenso, inabarcable, profundo, insondable, pleno… inquieto, grácil, transformador y bello”…
Pues has de saber, querido compañero de camino, que no puedes ver en mí algo que no esté, en realidad, en tu interior.



Barcelona, Junio de 2013, Para Roland Espejo, compañero de camino...