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jueves, 1 de noviembre de 2012

Otoño en Nueva York


Come what may....

Hoy he prometido que te escribiría un poema. Un poema  que nos recuerde siempre este día. Que nos recuerde que la primera vez que nos amamos, lo hicimos a través de las palabras. Un poema que hable de tí, de mí, y de la lluvia que caía, lenta y triste, en  otoño, en Nueva York. Un poema que hable de la luz dorada de las calles y del reflejo de las hojas rojas  y ocres de los árboles, difuminándose, como sueños breves, en el agua en Central Park. Un poema que hable del amor, de la piel, del deseo y de todos los abismos que nos separan. 
Un poema que hable del paisaje de tu alma; ese bosque ocre que se extiende lento, como un puente, desde tus ojos dulces de miel dorada hasta mis alas. 
Un poema que hable de la tristeza, de la lluvia, de la cordura, de tu luz y de la magia. 
Un poema para recorrer cada segundo, cada instante único, eterno, de lo vivido hoy. Un poema como un océano de palabras resbalando lentamente desde mi corazón hasta tu alma. Un poema que hable de ti y de la lluvia en los cristales de un hotel del Soho. De tu cuerpo desnudo y del labio, deslizándose despacio entre las sábanas, y de mí, acariciándote a través de las palabras….


Sueño breve

Por tus sueños transito, como por un valle,
Por tu acantilado...
Por tu boca despliego nidos de mariposas
Imposiblemente azules....





Otoño en Central Park