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domingo, 5 de mayo de 2013

Rocas en rosas...


A Jose Luís Parise, mi Maestro y a mis Compañeros de Camino
         
         Hoy he aprendido que hay personas que entran en tu vida por razones que están más allá de lo que podemos entender y porque hay algo que tenemos que aprender de ellas.
He aprendido que cuando una persona te rechaza y te aparta de su vida, tal vez en realidad lo que tiene es miedo a amarte.

He aprendido que la arrogancia solo se combate con la humildad,

…Y que atraemos a nuestro universo no solo lo que pensamos o sentimos, sino aquello que presentándose en forma de obstáculo, hemos de superar para seguir creciendo.

He aprendido que el plan de Dios es siempre perfecto a pesar de que en momentos difíciles parezca lo contrario y que cuanto menos entiendo  “por qué me suceden estas cosas”,  más fe tengo en que suceden por una razón realmente importante que no soy capaz de ver en este momento.

      He aprendido que no puedo pensar por los demás, porque cada uno tiene su proceso.  Que por mucho que me empeñe en crear mi propia realidad, a veces la realidad creada no es la que había pensado porque desde el velo de lo sutil, de lo que no veo, el traidor en mí proyecta algo totalmente diferente a lo que realmente quiero y que estoy aquí precisamente para bloquear “eso” y crear mi propia realidad.

He aprendido que en el mundo no todos los días hay héroes, pero que tampoco son cobardes los que juzgo como no-valientes, sino que simplemente tienen otros procesos de reacción y no tienen por qué llegar al mismo punto del camino que recorremos juntos, porque cada ser tiene sus propias encrucijadas en la vida…

Pero sobre todo, he aprendido que si confío plenamente en esa luz creadora  y eterna que soy, que eres, que somos, no debería preguntarme “el por qué de las cosas” cuando no salen como espero, o creo que las personas en las que confiaba no están a la altura de lo que yo quiero de ellas o no me dan lo que anhelo. 

He aprendido que para ganar primero hay que perderlo todo, y que para conquistar el mundo primero hay que renunciar a él.

He aprendido que no hay que perder nunca la motivación, que es mi fuerza interna, la guerrera que hay en mí la que me ayuda a superar los momentos “no felices” porque “El mago es un ilusionista capaz de crear una realidad donde no existe. Sabe invertir las circunstancias de la vida a su favor, es capaz de elevarse por encima de las dificultades haciendo magia con recursos escasos”  y puede, ¡cómo no!, transformar las piedras más duras en rosas llenas de rocío. 


















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