Follow by Email

miércoles, 16 de abril de 2014

Te quiero lo suficiente...

Desearía que no cogieras mañana ese avión… que no te

 alejaras de mi un mundo, que no abrieras un universo entre 

nosotros otra vez…


Que dejáramos de hacernos daño…


Que la luna no fuera de sangre y que el mar no fuera de 

fuego,


Ni la noche un largo suspiro de seda entre nuestros cuerpos.

Desearía que estuvieras aquí, escuchando, a mi lado, esta 

canción que me desgarra por dentro…”Dust in the wind”…

Porque te quiero.

Te quiero lo suficiente como para contarte que mis paredes 

están hechas de algo azul que solo tú penetras…

Y que mis días son como largos cuchillos afilados…como 

desiertos.

Porque te quiero lo suficiente como para abrirte mi alma y 

dejar que viertas en ella sal en las heridas y si escuecen, ¿Qué 

más da? …

…Más llora el mar cuando al despuntar el alba mueren en 

sus aguas las estrellas.

Porque no quiero que te vayas, no así, no aún.

Porque quiero compartir contigo mis calles mojadas por la 

lluvia en abril y una cerveza en una terraza empapada de sol 

frente al mar…

Y mi soledad y mi gente y las calles encaladas arañadas por la


 sombra de las parras en el Sur.

Porque te quiero demasiado


Y porque ni esta, ni ninguna vida, tiene sentido sin ti…



martes, 4 de febrero de 2014

El mar de las palabras no dichas...

Las palabras que no dijimos

Las cosas que no hicimos,

Todo aquello que no te permites sentir...

Te gustaría que muriera todo en esta playa,

Que cayera en el olvido...

Y se que lo intentas, sí, olvidarme, 

(me lo han dicho)

Dejar de pensar en mi, en ti, en un posible nosotros..

Pero has de saber, que las palabras que no decimos

Se nos acumulan en el cuerpo, 

Nos llenan el alma de gritos mudos,

Se transforman en dolor, en insomnio, en 

desasosiego, en melancolía.

Lo que no decimos se transforma en nostalgia, 

en destiempo, en deuda, en remordimiento.

Caen en el profundo pozo 

de las asignaturas pendientes,

Se transforman en insatisfacción, en tristeza, 

en frustración.

Porque  todo aquello que no decimos, 

todas las palabras ocultas, se enquistan en el 

corazón, terminan en el mar de las palabras

no pronunciadas y lentamente, 

nos matan el alma...


martes, 12 de noviembre de 2013

Te amo...

Lauren Wice dijo que si quieres cambiar el mundo… ama a un hombre…realmente ámalo…
Llevo días y días releyendo el poema. Es vibrante, es una voz nueva dentro de una poesía nueva que me conecta con la alegría de vivir, de reinventarse, de renacer y resurgir...es una semilla en mi alma que me conecta, además, con mis ancestros, con lo arquetítico. Porque esa es mi esencia: sólo sé sostener lo más alto, lo más elevado, desde lo más bajo. Todo el poema es impresionante, de principio a fin. Sabiduría iniciática en su esencia más femenina y pura. Me quedo con todo, con cada frase. Cada palabra hace eco en mi alma y despierta algo dormido...pero sin duda, este es el fragmento que más me ha golpeado: 


"Sé tan valiente como para ser frágil… déjate caer en sus brazos confiando que puede tomarte…aún si te han dejado caer miles de veces antes…enséñale a rendirse… rindiéndote tú…Invítalo a florecer… suavemente entregada, permite que su poder masculino de un paso hacia ti… y nadar juntos en el útero de la tierra en silencioso saber....Y cuando se retire …porque lo hará… escapando a su cueva… reúne a tus abuelas en torno a ti… envueltas en su sabiduría… escucha sus tiernos susurros… calmando tu corazón… invitándote a la quietud… y espera paciente su retorno… Siéntate y canta junto a su puerta… una canción que puede calmarle para que pueda, una y otra vez, volver hasta tí".....

No puedo cantar junto a tu puerta, pero si puedo amarte, escribirte un poema, o cientos de ellos. 
Este poema es, hoy, mi canción para tí:

Te amo...
               Te amo...
                              Te amo...
Se lo he dicho al viento,
A la tormenta, a la lluvia, al vendaval, al otoño, 
...a los bosques silenciosos.
Se lo he dicho al agua, al mar, a las olas, a la sal...

Te amo en el deseo
Te amo en la alegría
Te amo en la tristeza
Te amo en el miedo
Te amo en la ira

En cada poro de mi Ser, te amo.
En cada gesto, lágrima, labio, boca, beso,
Néctar, pétalo, gota de rocío, de sal
recorriendo lentamente mi piel...

Te amo porque eres de Sol, de luz
de tierra, de otoño, de miel...

Te amo desde las mareas 
Te amo en las lunas derretidas
Te amo desnuda, te amo libre, te amo entero.
Te amo desde el fuego,
como dos lenguas recorriendo desde la raíz
hasta el abismo un cuerpo...
Desde lo profundo, lo oculto, lo ignorado, 
lo remoto y lo perdido...
Te amo...







           

jueves, 3 de octubre de 2013

Mar de arena

Llorar un mar de arena,
De labios húmedos
Como dunas de sal.

Llorar lunas, 
Llorar agua,
Llorar ausencias,

Llorar mundos 
que fueron de fuego,
Convertidos hoy en pavesas
de nieve fría.

Llorar una estrella extinguida.

Llorar el frío,
y el reflejo de los barcos sobre el mar...





Mares como lunas

¿Sabes a lo que he tenido que renunciar por un sueño?
Y el sueño se hizo realidad
Y ese sueño, eres tú...

Por eso...

Algunos días 
me voy filtrando hasta tu alma
como pájaros que pasan 
sin hacer ruido entre las primeras hojas secas del otoño...

Qué solitarios mis pasos, hoy, 
en el bosque, 
mientras despunta el alba
entre las ramas secas 
de los álamos...

¿Qué luz se abre, antigua, 
ante el mundo,
brotando a dentelladas 
desde los más profundo del ser?

¿Sientes, como yo, 
el frío rosado del cielo 
mientras amanece?

Dime...dime si en algún lugar 
de tu árido corazón
golpeó alguna vez el mar...

Dime si aún sientes ese perfume
que respira, invisible, inmóvil
entre tu piel y mi alma...

Y si alguna vez, tu boca,
por un instante infinito,
tu beso, tu roce, tu deseo,
fue como una de esas lunas 
que surgen del mar, a veces, 
entre dos cuerpos que se aman...











miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cuaderno de Bitácora

Porque han sido demasiadas horas en el mar pensando en ti,
Te dejo un poema ...

Tu boca.
Tu boca deslizándose 
Como los rizos de la vela 
De un barco por mi cuello.

Tu boca ávida de estrellas.

Tu boca como una enredadera 
De luz recorriendo mi cuerpo.

Cuando los labios se funden al fin 
Hacia el final de este abismo
Y descubrimos que solo la noche 
inquieta arde, 
Inmóvil, clavada en la memoria...

Arde como una inmensa luna roja 
Surgiendo del mar
En medio de un océano de dudas.
La noche, como tu boca.

Una boca ardiente como un agua 
Que ocultara un fuego.
Una boca como un océano desmedido.
Tu boca y mi boca recorriendo 
Cada milímetro de arena
De piel, tu piel, mi piel
Manantial, o sed…

Tu boca como por un desierto rodando,
Deslizándose por mi cuerpo 
Como un barco
A través del océano…

Tu boca leve, precisa, 
Desbrozando cada brizna 
De mi corazón ya sin paredes ante ti...
Tu boca breve,  
Clavada en la inmensidad del mar
y en la mordedura exacta de mi deseo…

















Foto
Septiembre de 2013, travesía en el Ernestine 
Cascais-Villa Real de Santo Antonio, Portugal 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Soy como la tierra

 

Una vez escribí un poema que titulé “poema sin 

copyright” porque pienso que los poemas no

 pertenecen a la persona que los escribe,  sino 

a quien van dirigidos, a quien los inspira.

Cuando escribí este poema, lo escribí para alguien 

sin determinar, sin definir. 

No pertenecía a nadie.

Finalmente, ha encontrado dueño.


Quien sabe si en algún lugar recóndito de su alma, 

ha oido mi aullido.


Hoy calzo zapatos rojos de charol

Porque nadie volverá a encadenar

Mis pies a la tierra nunca más.

He elegido una vida vibrante

Una vida plena.

He tejido estos zapatos con los retales

De una vida rota.

Da igual que sean toscos,

Da igual que no le gusten a nadie.

Con ellos piso fuerte

y lavo las heridas tatuadas  en mi piel

Las lágrimas del alma brotan hoy para sanarme.

A nadie engaño.

A nadie ofendo si los llevo,

Y no cubro mi desnudez...

Mi canto es una llamada

A lo salvaje y a su belleza.

Soy como la tierra.

Ven.  

Ven tú. Ven aqui y ven ahora

a cubrirme de auroras, a llenarme de sol.

Ven solo si eres lo suficientemente indómito

Como para sentir mi alegria...

No todo son palabras


No todo son palabras. El contorno del aire también puede ser, a veces, cierto. El resto, se va con el viento. Deja de existir. Eso sí, “siempre nos quedará Granada”, que es una ciudad mucho más romántica que París, y además, es mi ciudad. Siempre nos quedarán las nubes, con sus formas de barcos imposibles y su lluvia contenida; y los parques mojados, y las rosas. 
Siempre nos quedará el cielo estrellado, y la luna llena enredada entre la parra y la ventana de la casa de mis abuelos.  
Nada es en la vida tan cierto como las raíces. Y es ahí, precisamente, donde llevo las cosas importantes de la vida, y donde te llevo a tí: En la raíz del alma, en la plazoleta herida de sol en la tarde, o tras la fiesta, al despuntar el alba, entre los farolillos de papel de colores y las últimas luces, en el lucero del alba que anunciaba la ronda, en el pasodoble, que por más que te empeñaste, jamás aprendí a bailar.


Dicen que el dolor a veces tiene algo de cansancio, que te aleja de las cosas y desdibuja la realidad. Cuando pienso en todo lo que se ha ido: Las tardes de verano de mi infancia en el pilar, con sus eternos caños de agua bajando de las montañas, hoy secos; en las mañanas claras de sol jugando en el barranco lleno de sueños, de agua, de jabón hecho a mano y  sábanas secándose entre los juncos;  en las manos grandes y fuertes de mi abuela, en su olor a albahaca…me doy cuenta de que no todo está perdido. Lo guarda el recuerdo. Porque los momentos felices no se olvidan, sino al contrario: son los que te dan la fuerza necesaria para transitar por las épocas difíciles de la vida.

He cerrado puertas, he abierto alguna ventana, he viajado, he echado raíces en países lejanos y en ciudades que no me pertenecían. 

Tal vez no he vivido la vida que vine a vivir. Lo que sí es cierto es que cuando un nuevo dolor alumbra mi mundo, cuando la sensación de frío me atrapa y siento que mi vida ha naufragado…  otra vez; pienso en los momentos felices de mi infancia y por encima de todos los momentos que soy capaz de recordar,  las imágenes de La Rambla se superponen a todo lo demás: Cuando alguien llegaba de noche hasta mi cama y me cubría con una colcha de hilo y me daba un beso, o me dejaban rebañar el cazo del flán, o nos bebíamos a escondidas la leche condensada directamente de la lata, o leía libros de aventuras a la hora de la siesta en aquel colchón de lana de la Sala en el que te hundías como si el mundo no pudiera alcanzarte, en la casa silenciosa y recién encalada.. aquella paz me traspasa, todo era seguro, no había prisa; o esa sensación de tranquilidad al ir quedándome dormida con sus voces de fondo en la cocina y el ruido del fogón de gas, o aquellas noches eternas, espiando a las estrellas hasta el alba, tumbados en la puerta de la Iglesia….o las horas pasadas en el barranco atravesado por un riachuelo entre álamos, devorando la adolescencia a sorbos entre música y fiestas, cuando vivir era nuestro único oficio y la vida se nos presentaba como una promesa vibrante…

Son recuerdos muy claros, de auténtica felicidad. 

En los recuerdos a veces idealizamos las cosas, sin embargo, tengo la sensación de que todas esas cosas siguen presentes aquí, ahora y forman parte de mí. Siento que los que se han ido y formaron parte de todo aquello, también están aquí ahora con migo, son parte de mi historia. Sobre todo a ti, te siento con migo, a veces borroso, siempre necesario, imprescindible. Como si todo flotara en un sueño de agua y estuvieras aquí, vivo en mi alma. 

Hay momentos en los que pienso: “No voy a conseguirlo. Tal vez no lo consiga nunca; tal vez no volveré  a sonreír jamás, porque dime, ¿Se tarda tanto en aprender a sonreír mientras sorteamos el dolor?...pero es entonces, en mis sueños, que me miras silencioso mientras yo corro por entre la tierra húmeda.
 Me doy cuenta de que en mi sueño tengo nuevamente 6 años y el abuelo me lleva de la mano y volvemos de un huerto, creo, o de coger alfalfa para los conejos o de ordeñar aquella cabra topeadora que tenía en el corral junto al Peñón. Tu vienes con nosotros y entonces ya no se si es un recuerdo que ha emergido en un sueño, como tantas veces sucede. 
Me veo cogiendo juncos con los pies dentro del agua del riachuelo del barranco, hay hierba y álamos profundos que al mecerse al viento susurran canciones indescriptibles, y el aire es fragante y cálido y el tiempo se detiene, y un sol color granate o púrpura, no estoy segura, se hunde en el agua.  Huele a menta…

Y quiero quedarme en ese lugar…no quiero dejarte, noquiero volver a mi vida "real"...pero lentamente, sin despertar aún de mi sueño,  comprendo que la sonrisa y la alegría son como las mareas: suben y bajan y a cada instante de la vida inundan en mayor o  menor medida nuestro corazón hasta el límite necesario en ese momento.

Comprendo que la alegría simplemente llega y que si evocas momentos felices de tu vida, llega antes.


Al despertar, solo un pensamiento me inunda…

Y es que………..“Os llevo siempre en mi”